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Carstenzs - Oceania
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Ropa
- Ropa Casual de viaje.
- Par de mitones de polar o lana.
- Gorro Polar o pasamontañas.
- Par de medias de montaña (2).
- Pie de Gatos.
- Camisa ligera (2).
- Campera para viento.
- Pantalón de polar.
- Par de guantes ligeros.
- Sombrero para sol.
- Par de medias ligeras (4).
- Par de botas de trekking.
- Camisetas de polipropileno (2).
- Campera polar.
- Pantalón ligero.
- Pantalón para viento.
Tecnología
- Cámara digital Kodak.
- Cámara de video digital.
- Baterías de repuesto.
- Notebooks (2) .
- Paneles solares (2).
- Teléfono Satelital Unifón Global.
- Cámara fotográfica Reflex 35mm.
- Películas y baterías de repuesto. |
Accesorios
- Arnés.
- Mosquetones simples (6).
- Descensor + Ascensor de cuerda.
- Cintas eslingas (4).
- Clavos para roca (4).
- Par de friends.
- Martillo para Roca.
- Cuchillo de bolsillo.
- Mochila grande.
- Par de bastones de esquí.
- Bombonas de gas (5).
- Tienda de montaña.
- Colchoneta aislante.
- Cremas para sol y labios (Factor 40).
- Equipo personal de limpieza.
- Bolsos grandes con doble cierre.
- Bolsas plásticas.
- Cuerda de escalada (11mm).
- Mosquetones con seguro (2).
- Casco de escalada.
- Par de cordinos para Prusik.
- Juego de empotradores.
- Cintas Express (5).
- Lámpara de cabeza y foco repuesto.
- Par de lentes de montaña (2).
- Mochila pequeña.
- Calentador.
- Juego de utensilios.
- Saco de dormir (-10°C).
- Kit personal de primeros auxilios.
- Botellas para agua (2).
- Baterías para linterna de cabeza.
- Bolso pequeño con doble cierre. |
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Itinerario
La Expedición a la Pirámide Carstensz durará unos veinte días. En el plan influye una complicada aproximación a la montaña. En primer lugar hay que atravesar zonas con algunos conflictos políticos y étnicos. Luego, un pasaje a través de la selva en Irian Jaya. Luego, la meteorología puede hacer otro tanto: las lluvias frecuentes representan una dificultad que puede obligar a variar los planes sobre la marcha.
Escalas: España -Australia - Indonesia (Yakarta).
| 23/10 |
Estadía en Yakarta. |
| 24/10 |
Estadía en Yakarta. |
| 25/10 |
Vuelo a Biak. |
| 26/10 |
Vuelo acercamiento a Nabire. |
| 27/10 |
Chequeo del equipo. Últimos arreglos. |
| 28/10 |
Comienza la gran aventura. Aproximación a Ilaga (por ruta). |
| 29/10 |
Aproximación por selva. |
| 30/10 |
Aproximación por selva. |
| 31/10 |
Aproximación por selva. |
| 01/11 |
Aproximación por selva. |
| 02/11 |
Aproximación por selva. |
| 03/11 |
Llegada al Campamento Base (Lenbah Danau danau). |
| 04/11 |
Ascensión e intento de cumbre. |
| 05/11 |
Ascensión e intento de cumbre. |
| 06/11 |
Ascensión e intento de cumbre. |
| 07/11 |
Ascensión e intento de cumbre. |
| 08/11 |
Estadía en campamento base y retorno a Nabire. |
| 09/11 |
Retorno a Nabire. |
| 10/11 |
Retorno a Nabire. |
| 11/11 |
Retorno a Nabire. |
| 12/11 |
Llegada a Nabire. |
| 14/11 |
Vuelo a Biak. |
| 15/11 |
Vuelo a Yakarta. |
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Fecha: 24 de Octubre de 2000.
Comienza la aventura
Con la llegada a Yakarta, capital de Indonesia, dio comienzo el tercer desafío de Heber Orona a la cumbre más alta de cada continente. Esta vez, en compañía del también argentino Walter Nessi, intentará llegar a la difícil Pirámide Carstensz en, Irian Jaya o Nueva Guinea Occidental.
Eran las 16:00 del domingo 22. Intentaba hacer la conexión Madrid-Paris-Yakarta, cuando vi a Walter Nessi -compañero en esta aventura- tratando de saber si viajaba o no. Pensé, "no acaba de empezar esta aventura y ya comienzan las incertidumbres." Faltaban 5 minutos para el despegue cuando Walter confirmó que embarcaba.
Tras 15 horas de vuelo, Walter, las dudas y yo llegamos a Yakarta. En el viaje ya nos comentan, "¿Carstensz? Nooo, hay guerra" Otros nos dicen, "vayan que está todo tranquilo". Buscamos un tercero para desempatar y dice, "Me parece que... ummmhh, no sé, no sé." Resultado: 1-1 por ahora.
Segundo tiempo: Llegamos a Yakarta y pero mi equipaje no llegó. La duda es: ¿Cuándo vendrá? Resultado: las dudas van ganando 2 a 1.
Terminó el primer encuentro. Vamos al vestuario -El Hotel-. Mañana veremos. Hoy, 24 de octubre, vamos a buscar la revancha con toda la garra argentina, como siempre.
Salimos a la cancha en busca de resultados positivos: la confirmación de vuelos y permisos -Surat Jalam- para entrar a Irian Jaya. Pero no es tan fácil como creíamos. Lo primero que nos dicen es que los vuelos están completos. No nos asusta, vamos a otra compañía. Nos preguntan, "¿ Biak o Timika?"
Para Biak tenemos el Surat Jalam casi asegurado,pero nos faltaría volar el tramo de a Biak a Nabire y de ahí a Ilaga. Serios problemas sobre todo si se cancelan los vuelos como dicen. La otra posibilidad es Timika, en vuelo directo. El único y gran problema es el permiso de entrada a la Mina Norteamericana de Freeport.
¿Qué hacemos? Mañana, esperamos tener alguna respuesta, pero hay otro gran detalle: es 25 de octubre, Feriado Nacional.
Como dato importante, descubrimos que la gente de aquí tiene muy buena voluntad, y realmente se muestra predispuesta a ayudarnos en todo momento. El único problema es que manejan diferentes tiempos. Pero siempre con una sonrisa. Resultado: La revancha recién comienza.
En fin, aquí estamos, en Indonesia, y dispuestos a vivir una gran aventura. Les doy la bienvenida todos en este nuevo desafío.
Por último quisiera brindarles una breve síntesis de los días pasados en España antes de comenzar esta expedición. Además, debo agradecer muy especialmente a algunas personas. Esta síntesis la escribí el último sábado, antes de partir hacia Paris.
Un saludo a todos. Gracias por acompañarme y espero que disfruten de Nueva Guinea.
Heber
Después del Elbrus
(Sábado 21 de octubre)
Muchos pensarán qué pude descansar en España antes de comenzar el viaje a Oceanía. Pero no fue así. Les cuento un pequeño resumen de lo que sucedió.
Salir de Rusia no fue nada fácil. ¿Por qué?:
-En Mineraly Vody, primero no salió el avión. Encima nos hacían muchas preguntas y, eso sí, con un muy mal modo para hacerlas.
-El día que sí podíamos volar, fuimos registrados por todos lados ya que había una supuesta bomba en el aeropuerto. Ya estábamos acostumbrados: habían puesto una el día anterior en la estación de tranvías.
Luego en España parecía que podía descansar, pero no fue así:
-Debí buscar los equipos faltantes por el robo sufrido en el Elbrus. -Correr de un lado a para conseguir las cosas al mejor precio.
-Esperar el dinero para seguir viaje. Se recibe en pesetas, así que debí volver a comprar dólares al mejor precio para no perder tanto dinero. Más corridas.
En esta oportunidad mi amigo José Mijares no pudo acompañarme por motivos laborales. Espero que pueda hacerlo en algunas de las que siguen. Luego de haber compartido con José el pico más alto de Europa, el paso por su tierra tuvo como denominador común la hospitalidad de su familia. Les agradezco, pues, a esa familia, toda la cordialidad y hospitalidad en mis días de espera.
Para Carmen, su madre, gracias por recibirme en su casa en Palencia y tratarme como a un hijo más. A Pablo y Arancha, por haber permitido en más de una oportunidad alojarme en su departamento en Madrid, lo que fue fundamental para mis trámites. A Queca y Javier por su trato especial y su confianza. A Choli -novia de José- por su amistad. Y, por supuesto, a José por haber compartido los mejores momentos en esta aventura y esperando que se repita.
Por otra parte, a Isabel y Emilio Moreno les agradezco la amistad y la eficiencia y profesionalidad para solucionar el problema de los paneles solares. A Carlos Barrabés, Arancha Vega y Carmen, de tiendas Barrabés, por ayudarme en todo y agilizar el pedido del material de montaña faltante.
Gracias a todos. |
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Fecha: 25 de Octubre de 2000.
Yakarta, la ciudad oriental
Desde Yakarta, Heber Orona prepara los últimos detalles para comenzar el durísimo acercamiento a la Pirámide Carstensz. Desde esa ciudad volará a la provincia Irian Jaya o Nueva Guinea Occidental. Allí, donde está la montaña, tendrá que sortear la difícil situación política que se vive y atravesar una densa tropical para llegar a la base de la montaña.
Hoy salimos toda las garra. La mañana comenzó bien, con la llegada de mi bolso. Aquí tenemos ya un punto a favor.
Tras intensas tratativas logramos llegar al edificio de Varig, empresa para la cual trabaja Walter en Buenos Aires. Ellos nos ayudan y al fin se hace posible conseguir el tan preciado permiso -Sulat Jalam- para entrar a Irian Jaya. Con este segundo punto a nuestro favor vamos en busca de más.
Luego de hacer un análisis de la situación general de Irian Jaya, decidimos hacer el acercamiento pasando por Timika, y confirmamos nuestro vuelo para mañana a las 5:00 am.
Sobre Timika sabemos muy poco y esperamos no tener problemas con la famosa Mina Freeport. Sólo sabemos que son muy estrictos a la hora de permitir el acceso a gente extraña.
Pero nuestras alternativas no son muchas ya que hay guerra, aún quedan caníbales en las selvas y, claro, los vuelos aéreos dependen de las condiciones políticas en que se encuentren.
Pasado el mediodía salimos al supermercado para comprar la comida de expedición. Terminado esto, regresamos al hotel para ordenar nuestros equipajes y de forma extraña nos sentimos mareados dentro de la habitación. ¿Tomamos algo que nos cayó mal?
-Walter, esto se mueve demasiado. En Mendoza estoy acostumbrado a esto, le llamamos "temblor". Cada vez se mueve más fuerte. Bajemos, Bajemos..... 
Llegamos abajo y todo vuelve a la normalidad. Buen susto, ¿pero tenía que pasar hoy? Joder, tío!!, diría José Mijares.
Salimos a recorrer Yakarta mientras buscamos algunas cosas faltantes y ya a las 18:00 está oscuro. Aquí amanece a las 5:00. Es un poco extraño, ya que los comercios empiezan a funcionar a las 10:00 y no aprovechan las horas de luz del día.
Yakarta es la típica ciudad oriental, con grandes calles y modernos edificios, además de muchos, pero muchos vehículos, en especial motos. La gente es muy amable, respetuosa y servicial. La mayoría, sobre todo los más jóvenes, habla inglés, pero sabemos que será diferente en Irian Jaya. Aquí las cosas son distintas. ¿Cuánto? Ya les contaremos.
Un saludo a todos. Esperamos en pocas horas, estar encaminados hacia nuestro objetivo.
Heber |
Fecha: 26 de Octubre de 2000.
El corazón de Irian Jaya*
Con la llegada a Timika, en la provincia de Irian Jaya, la Pirámide Carstensz está cada vez más cerca. Hasta el momento todo salió según lo planeado. Pero las cosas no son tan fáciles. Los grupos nativos luchan por independizarse de Indonesia y, por momentos, la tensión que se vive en el lugar resulta una amenaza real para los planes de Heber.
A las 3:15 de la mañana llega el taxi que nos lleva al aeropuerto. Ayer fue un día largo ya que debimos dejar todo listo para salir temprano. Luego de realizar infinidad de trámites aún nos faltaba enviar el informe. Se nos hizo tarde con la transmisión y no alcanzamos a dormir. A las apuradas hacemos los que nos falta: acomodar el equipaje, pagar los gastos del hotel -recuerden que los tiempos acá son distintos- y, terminado esto, nos vamos al aeropuerto.
Llegamos preguntándonos que sucederá con el exceso de equipaje, ya que en este tipo de vuelos son exigentes, y evidentemente estamos excedidos. Pero, gracias a la credencial de trabajo de Walter, el encargado de la aerolínea nos deja pasar.
Mientras esperamos el despegue, en dos oportunidades se detiene por completo la energía del avión. Nos preocupamos.
Despegamos normalmente o al menos eso es lo que creemos, y sin saber nada el avión hace una escala en la Isla Makassar. Se detiene ahí 2 horas para reponer combustible y las aprovechamos para comprar algunos mapas y un libro sobre el Puncak Jaya, o Carstensz para la gente del barrio!
Luego de una larga espera a causa de un retraso imprevisto, salimos ya hacia nuestro destino final: Timika.
A medida que nos alejamos la hora se adelanta respecto a la Argentina. Ahora son 12 horas adelantadas, y estos cambios empiezan a notarse. Comemos fuera de horario y además, no descansamos bien en los aviones. Pero no importa las cosas siempre salen cuando uno hace las cosas con el corazón.
Llegamos a Timika, el aeropuerto es bastante pequeño, pero por lo menos el servicio aéreo cumplió y llegaron los dos equipajes que enviamos.
Vamos al hotel y empezamos a investigar con el recepcionista acerca de cómo llegar al Carstensz. Nos cuenta que la situación política local está complicada ya que en Wamena, un pueblo muy cercano a Timika, hay atentados y tiroteos esporádicos contra las autoridades.
Esto se debe a que Irian Jaya lucha por independizarse de Indonesia. Claro, esta situación nos afecta directamente. De cualquier forma, nos dimos cuenta que cualquier obstáculo así como nos golpea, también nos fortalece y nos ayuda a utilizar nuestra imaginación buscando diversas alternativas con los pocos recursos que tenemos.
Les mandamos a todos un abrazo enorme desde Timika, en el corazón de Irian Jaya.
La Pirámide Carstensz nos espera y ya estamos muy cerca. Nos vemos mañana.
Heber
* Irian Jaya que se ubica en el sector occidental de la isla de Nueva Guinea, es una de las provincias de Indonesia. En la actualidad vive desgarrada por conflictos políticos y étnicos, en busca de la creación de un estado independiente. El lado oriental de la isla lo ocupa el estado de Papua-Nueva Guinea. La Pirámide Carstensz, actual desafío de Heber, ubica en el corazón de Irian Jaya.
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Fecha: 27 de Octubre de 2000.
Entre insectos y burócratas
Heber se encuentra por estos días en Timika, al sur de la isla de Nueva Guinea. Intenta conseguir el permiso -Surat Jalan- para ingresar a la selva de Irian Jaya y, de ahí, a la montaña más alta de Oceanía. Sin embargo se interponen en su objetivo los problemas políticos que atraviesa la isla y que por ahora resultan el mayor escollo a sortear. Más aún que los temibles insectos, los verdaderos amos en estas islas ecuatoriales.
Nuestro hotel está ubicado en medio de una zona selvática. Anoche, mientras lo conocíamos, veíamos cómo los insectos de la zona, totalmente desconocidos para nosotros, se adherían a la tela mosquitera. Además de desconocerlos, los tamaños nos intimidaban! Realmente, no nos gustaría tener uno de ellos en el cuello.
Tras una intensa e incesante lluvia, vemos cómo estos animalitos se multiplican en la tela, y cómo decenas de lagartijas de distintos tamaños trepan las paredes como huyendo de los pequeños ríos que pasan por debajo del hotel.
El cansancio se nota en nuestros cuerpos. El despertador suena a las 8:00 y nos dice que es hora de seguir la revancha. Desayunamos y bajamos a la recepción para seguir con las averiguaciones. Realizamos varios llamados tratando de buscar la solución, pero las respuestas son variadas y una vez más nos ponen a prueba los problemas.*
-Algunos nos dicen que consiguiendo un permiso especial de la policía -Polsek- es posible ingresar a cualquier lado.
-Otros nos recomiendan que de alguna manera tratemos de llegar a Ilaga y que desde ahí, tras algunos días de selva, es posible llegar al campo base de la montaña.
-También están los que nos dicen que no es posible ninguna de estas alternativas ya que necesitamos pedir el permiso de todas las asociaciones, gobiernos, policías e instituciones que se les ocurra decirnos en ese momento y que volvamos a casa, ya que la única solución son 8.000 dólares y esperar a que ellos solucionen todos los problemas, Pero pueden demorar una semana o quizás un mes.
¡Como no teníamos cambio ni tanto tiempo para esperar les dijimos que no! ¡Qué barato salen los problemas políticos y burocráticos!
Después del mediodía conseguimos ir a la policía en Kuala Kencana con Sam, un taxista que habla inglés. Según él con este permiso podemos ir a cualquier lado, inclusive por la mina. Creemos que ignora lo que piensan los norteamericanos.
A pesar de que está nublado en todo momento, el calor sobre nuestros cuerpos nos sofoca y sentimos la humedad en la piel. La carretera hacia la policía está en excelentes condiciones. Es sorprendente ver eso aquí. Luego de llegar a la policía, nos damos cuenta que todo esto pertenece a la mina, y esto responde porqué la carretera está en tan buenas condiciones!
En Kuala Kencana para la gente norteamericana que trabaja en la mina, hay barrios privados, con bellas plazas, supermercados, y todas las comodidades que puedan necesitar en un lugar totalmente selvático e impenetrable a sus alrededores.
Aquí, los tiempos para las personas son más lentos que en Yakarta. El señor que firma el papel no está así que deberemos regresar mañana temprano. Como sin este papel o Surat Jalan no podemos seguir tramitando nada más, decidimos regresar al hotel.
Estamos muy cansados. El calor, el agotamiento físico y el cambio horario nos golpean, pero mucho más la burocracia de este lugar. Además de escalar montañas uno tiene que resolver los inconvenientes políticos y burocráticos.
¿Qué nos espera mañana? ¿Vendrá el taxista a las 7:30? ¿Nos darán el permiso?
¿Tendremos que viajar a Ilaga y buscar otras soluciones? ¿Cuánto tiempo nos llevará esto? ¿Tendremos hijos en el futuro? Esta última pregunta obedece a que parte de nuestro aparato reproductor está siendo roto poco a poco por esta inmensa burocracia.
Mañana espero hallar respuesta para algunas de estas preguntas. Como verán hoy en la foto, no me saqué la camiseta de Argentina. ¡Es que aún seguimos la revancha!
Heber
*Por estos días, y a raíz del conflicto político que atraviesa la isla, es difícil transitar ciertos lugares. La obtención de los permisos especiales (Surat Jalan) que permiten ese transito es muy complicada y algunas empresas aprovechan sus contactos políticos para obtener cuantiosos réditos de tal situación.
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Fecha: 28 de Octubre de 2000.
Entre montañas de papeles
Heber sigue en Timika, al sur de la isla de Nueva Guinea. Intenta conseguir el permiso -Surat Jalan- para ingresar a la selva de Irian Jaya y, de ahí, a la montaña más alta de Oceanía. Continua la lucha con la burocracia y el papeleo, para lograr el tan ansiado permiso.
Miro el reloj y son las 5:30, es muy temprano pero Walter ya está despierto. Me giro en la cama y sigo hasta las 7:00. Ya es hora de ver que sucede con el bendito permiso que se está haciendo desear.
Hoy es el cumpleaños de Walter, que raro es festejarlo en el otro lado del mundo y con gente totalmente extraña. Pero bueno le tocó en medio del viaje y en estas circunstancias.
Feliz Cumpleaños Walter!!!!
Sam, el taxista nos pasa a buscar a las 7:30 en punto como habíamos quedado y enfilamos hacia a la oficina policial donde esperamos que nos otorguen los papeles para seguir el camino.
Esperamos un rato y después de algunas gestiones, se presenta la persona de mayor rango de la llamada POLRI. Las noticias no son las mejores. Hay que traerles una carta desde Jakarta del SERVICIO DE INTELIGENCIA para que ellos después la autorizen y extiendan otro permiso.
Preguntamos todas las opciones, volver a Jakarta es muy costoso y llevaría muchos días, pero aún así no es una seguridad que luego en el camino no tengamos algún otro problema.
- ¿Vía fax?.... no se puede, tiene que ser el original.
- ¿Que vaya uno de los dos para reducir gastos aéreos?.... tampoco, debe extenderse ante nuestra presencia ya que tenemos que firmar los dos.
- ¿Alguna otra solución?..... no. Ir o ir los dos.
Pero aún así no solucionamos el problema de la mujer yankee.
¿En que tiempo nos entregarían el permiso en Jakarta?......nadie sabe.
¿Que decisión tomar? Estamos confundidos y de mal humor. Mucha burocracia, tiempos lentos, ignorancia de los funcionarios, y ya no sabemos que más.
Aparentemente la cosa funciona si o si por agencias de Jakarta, en ese negocio están metidos los permisos, la mujer con el monopolio y la burocracia. Por dos personas poco les interesa mover un dedo.
Regresamos al hotel a pensar un rato, hablamos con un hombre allí que nos pasa el dato de un helicóptero de Freeport. Salimos de nuevo hacia el lugar y nos dicen que si no tenemos un permiso especial y bastante dinero, no hay helicóptero.
Pensamos en la posibilidad de cambiar los billetes aéreos y ver que se puede hacer regresando a Jakarta, pero de nuevo tampoco hay lugar en el avión hasta el martes.
Decidimos no cambiar los pasajes y volver al hotel para ver que solución encontramos.
Posiblemente si hablamos con dos personas importantes de la organización de la mujer, podamos ver si nos autorizan, pero que no es nada seguro.
Por último decidimos ir a Jayapura para ver que se puede hacer desde allí. Llamamos y recién tenemos el vuelo el lunes. Grandioso!!, menos mal que no era para la semana que viene!!.
Desde Jayapura tendríamos que volar a Wamena y luego ver como llegar a Ilaga, donde aparentemente están las guerrillas y además de no ser nada seguro, los vuelos pueden cambiar constantemente.
Esto se está tornando una pesadilla. Creo que mañana nos vendrá bien para descansar, pensar y tomar una decisión...... Dios proveerá.
Hebe
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Fecha: 29 de Octubre de 2000.
¿El papel correcto?
Ultimo día en Timika. Todo indica que por fin apareció el papel necesario para poder ingresar al camino hacia el Carstensz. Mientras tanto Heber recorre la ciudad y conoce sus costumbres.
En muchas montañas he encontrado distintos tipos de dificultades. En Everest la altura. En McKinley el frío. En el Elbrus el idioma y en otras cualquier problema típico de un viaje en expedición. Pero en este viaje al Carstensz he encontrado uno de los problemas más serios. Ustedes pensarán que es la burocracia y otros aspectos culturales de este país. Pues se equivocan!!, lo que es problemático y difícil, y lo digo muy en serio, es el terrible olor a pie que tiene Walter. En mi vida he tenido un problema tan serio como este. Espero poder superarlo, el hotel está en cuarentena desde hace unos días.
Volviendo a mi relato. Hoy nos levantamos a las 9:00, tomamos un buen desayuno y nos fuimos a confirmar nuestro vuelo hacia Jayapura. Luego de haber comprado los billetes nos encontramos en la oficina con una persona que nos dice que nos puede conseguir el permiso para ir a la montaña, a la tarde lo volveríamos a ver. Ya no sabemos si creerle o no, pero tenemos hasta mañana al mediodía para seguir intentando. Mientras tanto salimos a recorrer el pueblo por primera vez.
Pasamos por una feria en el centro de la ciudad de Timika. Enseguida aparece una mezcla de varias razas y pueblos, las más destacadas además de la gente de Indonesia, es la gente de Papua de piel totalmente negra.
Ellos se muestran muy amigables y simpáticos a la hora de tomarles una foto o de entablar una charla. En la feria se encuentra de todo, ropa, calzados, cosas de ferretería y de farmacia. En la sección comida, exponen todas las verduras y frutas características del lugar, es muy común encontrar sandías, mangos, bananas, papas, ajíes, pepinos y tomates pequeños. Mientras la recorremos, decido regalarle a Walter unas hojotas, como acto de buena voluntad al ver que la bestia decidió comprar talco, ya es un progreso.
Con Walter tomamos una de las centenares de bicicletas taxi para dos pasajeros que circundan la feria y salimos a recorrer el pueblo. Al mediodía nos juntamos con esta persona y seguimos viaje para ver a un funcionario policial que aparentemente nos solucionaría el trámite del permiso. Esta persona se traslada en moto con Walter y yo los sigo otra. Nos aventuramos por las calles de Timika hasta llegar al lugar que nos tramitarían el permiso.
Luego de una extensa conversación, llegamos a un acuerdo por una moderada suma de dinero. Según esta persona con este permiso podemos pasar por cualquier control policial, del ejército y lo que sea. Vamos a varios lados para encontrar a las personas que nos firmarían el permiso, pero como hoy es domingo no las encontramos, nos juntaremos mañana a las 8:00 para ver que sucede. Esta gente nos pide un adelanto, pero el acuerdo termina en que cuando esté el permiso en mano, está la totalidad del dinero.
Mañana sabremos en que termina esto. Ya van 4 días en este pueblo y sin encontrar una solución. La verdad que esto empieza a desesperar. Bueno amigos, esto se está volviendo una aventura, el lugar, la gente, las situaciones, y todo el entorno para cumplir este gran objetivo.
Junto a Walter los esperamos mañana para seguir contándoles lo que es estar en el cu..., perdón, en el otro lado del mundo.
Heber |
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Fecha: 30 de Octubre de 2000.
Los amigables papúes
En las últimas horas Heber y Walter, su compañero de aventuras, viajaron a la ciudad de Jayapura al noreste de Irian Jaya, desde donde intentarán otras opciones para acercarse a la montaña más alta de Oceanía. Las trabas se multiplican a causa de los conflictos bélicos entre los papúes -en lucha por la creación de un estado independiente- e Indonesia, país que controla Irian Jaya desde 1963.
Hola. Ahora los saludamos desde Jayapura, al noreste de la provincia de Irian Jaya. No es que estemos visitando cada ciudad de esta isla maravillosa. El motivo de nuestro arribo a este lugar es que las posibilidades en Timika se agotaron.
Anoche a última hora aparecieron cuatro papuanos donde nos entregaron el permiso. Con este "Surat Jalan" salimos rumbo a Jayapura con nuevas fuerzas y esperanzas.
Al llegar nos encontramos con otro inconveniente: la situación reinante en la zona de Ilaga, ahí donde deberíamos comenzar el acercamiento a la Pirámide Carstensz, es por demás delicada. Todos los vuelos a Wamena con salidas regulares, están momentáneamente suspendidos. Esto hizo que hizo que fuéramos a buscar un charter a las diferentes empresas que están en esta ciudad.
Resultado: Wamena, Ilaga y el centro de Irian Jaya están con enfrentamientos armados y serios disturbios. Los papues siguen proclamando su independencia, mientras que los indonesios no se la otorgan debido a que la famosa Freeport Mine -que ya nos causó problemas en Timika- le está pagando al estado una suma aproximada de 800 millones de dólares por año en impuestos y contribuye con una importantísima suma al pueblo indonésico, y no precisamente a los naturales de Irian Jaya (papues). Este es el principal motivo por lo cual la situación no es estable.
Desde el principio sabíamos que esto iba a ser difícil y que estamos dispuestos a agotar todas las posibilidades que estén a nuestro alcance sin arriesgar más de lo que una montaña se merece. Así que mañana estamos viajando a Biak -noroeste de Irian Jaya- y desde ahí haríamos un intento vía Nabire para poder llegar al Puncak Jaya (o como la conocemos en occidente, Pirámide Carstensz).
No todo es gris, estamos descubriendo en los papuanos, unas personas sumamente tímidas, inocentes y realmente amigables.
Por lo que vemos, los malos de la película son los indonesios, con su soberbia militar por casi todas las calles de estas dos ciudades que visitamos, donde no hacen más que pedir permisos y más permisos. Por lo poco que vimos, Jayapura es una gran ciudad, frente al mar, con montañas y rodeada de selva. El 70% de su población es autóctona de Papua y el resto, de indonesios.
Amigos, mañana saldremos una vez más a la jungla, pero no la natural, sino a la burocrática.
Heber |
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Fecha: 31 de Octubre de 2000.
Jayapura, ciudad cosmopolita
Desde Jayapura, ciudad capital de Irian Jaya, Heber Orona intenta a toda costa llegar al campamento base de la Pirámide Carstensz. Los conflictos entre los grupos papúes e Indonesia, continúan afectando sus posibilidades, pero lejos de rendirse confía en que logrará el objetivo de escalar la montaña más alta de Oceanía.
Un día más en la selva... en esta selva de cemento y trabas, burocracia, idas y venidas. Pero, a pesar de todo esto, no perdimos el rumbo y éste nos lleva a completar el sueño..., el sueño de vivir esta aventura..., la aventura de las siete cumbres, la aventura de poder vivir este sueño.
Como les decía, un día más en esta selva de cemento que hoy se llama Jayapura, Capital de Irian Jaya. Es una ciudad totalmente diferente a las otras, con mayor diversidad étnica -indos, papúes, malayos, y algunos nativos de Fiji- y también con mucha población proveniente de Timika, donde estuvimos hace algunos días.
Un detalle: es increíble verlos manejar por estas calles estrechas llenas de gente. Y lo más sorprendente es que no vimos ningún choque.
Seguimos intentando conseguir el permiso que nos permita ingresar a la zona donde se ubica el Carstensz, un área totalmente restringida a los turistas, ya que la semana pasada se registraron 35 colonos indonesios muertos por parte de la guerrilla independentista papú.
Esto hace que no nos quieran entregar el permiso para Wamena o Ilaga, ciudades claves para poder acceder al Puncak Jaya.
Después de hablar, conversar, charlar, con el oficial que nos extendería el "Surat Jalan" recurrimos al idioma universal... el vil metal... resultado: nos siguieron negando el permiso, para poder llegar hasta Ilaga, ciudad donde se comienza el treeking de siete días para poder llegar al lago Larson, donde se ubicaría el campamento base.
Nos dieron como opción entrar por Nabire, al noroeste del Carstensz, y desde allí conseguir otro permiso para poder llegar hasta Ilaga volando con un Twin Otter de la Compañía Pioneer, donde solo hay 12 plazas por vuelo.
La otra posibilidad es, desde Nabire, hacer el recorrido por vía terrestre. Desde allí, alcanzar las zonas altas del lago Paniai con algún camión o 4x4 y seguir desde ese punto, caminando durante 8-10 días para poder alcanzar el campamento base del Carstensz.
Algunas puertas se cierran, otras se abren. Lo más importante es que la esperanza de alcanzar la cumbre del Puncak Jaya sigue en nuestra mente, en nuestros corazones.
Y con una esperanza más para poder seguir viviendo este sueño. |
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Fecha: 01 de Noviembre de 2000.
La llegada al paraíso
Agotados todos los medios en Jayapura, la ciudad capital de Irian Jaya, Heber y Walter, su compañero de aventuras, partieron hacia Biak. Desde allí, intentarán llegar a alguna de las ciudades más cercanas a la Pirámide Carstensz, Nabire o Ilaga. Las próximas horas serán cruciales. Mientras tanto, Walter cuenta las últimas horas en la capital de Irian Jaya y Heber relata el impacto positivo que significó la llegada a Biak.
Últimas horas en Jayapura
Por Walter Nessi (compañero de expedición).
Son las 5:30 de la mañana y no puedo dormir. Son momentos de ansiedad, nervios, dudas. En la Argentina también son las 5:30... pero de la tarde! ¿Cómo estará todo por allá?
Bueno, les cuento que a las 8:00 tenemos que estar en el aeropuerto de Sentani, cercano a Jayapura, para tomar un vuelo de la Compañía Merpati que nos llevará hasta la ciudad de Biak, situada en la isla de Paidado y ubicada a un grado al sur de la línea del ecuador. A esta isla se la conoce como un paraíso para los buceadores pues, además de la belleza natural de sus aguas, se pueden encontrar muchos barcos hundidos en los enfrentamientos entre las tropas japonesas y las americanas durante la segunda guerra mundial.
Habitualmente esta isla es la puerta de entrada para Irian Jaya, ya que casi todos los vuelos que llegan a Jayapura y otras ciudades importantes de Papúa, hacen conexión en Biak y uno tiene que aguardar ahí hasta su próximo vuelo.
Amigos, es hora de despertar a Heber así empezamos a preparar todo y a hacer los últimos arreglos para ir rumbo al aeropuerto. Seguiré con este relato apenas lleguemos a Biak. Y como dicen por aquí, "Selamat jalan", hasta luego.
Walter
Desde Biak
Por Heber Orona
Impacientes, habíamos salido temprano para el aeropuerto. Para variar, el porteño -por Walter- se despertó temprano y empezó a arreglar las mochilas y el bolso. La verdad es que no entiendo a este muchacho, siempre madrugando. ¿O acaso seré yo el dormilón?
Como les decía, salimos para el aeropuerto, con nuevas esperanzas de poder alcanzar nuestro objetivo. Intentamos todo. En Timika no se pudo y cruzamos al lado este de Irian Jaya -Jayapura- en búsqueda de otra posible ruta. Allí no pudimos encontrar vuelo directo hasta Ilaga o Nabire, ciudades próximas al Carstensz. Había solamente vuelos a Wamena, pero preferimos evitar esa zona plagada de conflictos.
Así que volvimos al plan original de entrar por Nabire, al norte de Irian Jaya y desde allí buscar nuevas alternativas. Para eso debimos viajar a Biak.
Del Carstensz, ni noticias, pero de las ciudades aledañas, pregunten lo que quieran. Por lejos les recomendamos Biak, con playas hermosas y gente cálida y amable. Además, es la ciudad mas limpia que visitamos hasta hoy. Resumiendo: un paraíso.
Hoy por la tarde nos tomamos un merecido descanso, ya que después de tantos viajes, idas y venidas, consultas con la policía, el ejercito, buscar permisos, el idioma y demás, estábamos muertos. Así que decidimos aprovechar la conexión en Biak y apenas llegamos fuimos a comprar el pasaje para Nabire, a pedir un nuevo permiso en la policía y después, a la PLAYA!
Por suerte nos tocó un día hermoso y la pasamos todo el día en el mar. Por la tarde nos fuimos a visitar algunas ruinas de la segunda guerra mundial y desde allí fuimos al pueblo de Palau Biak, donde la gente nos miraba, y nos decían un "hello mister" algo repetitivo. Nos vamos despidiendo, ya que nuestro vuelo para Nabire sale mañana a las 06:30, 18:30 en la Argentina.
Un abrazo grande desde este paraíso.
Heber |
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Fecha: 02 de Noviembre de 2000.
La llegada al paraíso
El panorama parece despejarse en Nueva Guinea. Luego de muchas vueltas, Heber llegó a la ciudad de Nabire, al noroeste de la montaña. Allí logró, no sin las acostumbradas complicaciones que esta isla le ofrece, conseguir un vuelo para Ilaga donde comenzará el ansiado acercamiento a la Pirámide Carstensz. Lo que hasta hace pocos días parecía imposible comienza a ser realidad.
Llegamos a Nabire, bastante cerca del Carstensz. Con Walter nos estamos ratoneando... No sean mal pensados. Estamos deseando un asadito, chinchulines, mollejas, pechito de cerdo, pero bueno, estamos aquí y la verdad es que la comida no es tan mala. Tal vez un poco picante para nuestro gusto, pero no es mala. El arroz esta en casi todas las comidas, además del famoso ají de la mala palabra, que acompaña todos los platos. Uno de los platos típicos es una especie de brochette de pollo o cerdo, que se acompaña con una salsa hecha con jengibre, el famoso ají y tomate.
Después de comentar nuestras experiencias culinarias, empezamos con las buenas y malas noticias que tenemos guardadas para hoy.
Anoche, después de enviar el reporte diario, se desató una tormenta muy fuerte, que duró hasta las 7 de la mañana de hoy, lo que nos hizo pensar que nuestro vuelo se suspendería. Por suerte pudimos despegar. Bailamos un poquito en el aire pero volamos al fin.
Una vez en Nabire, lo primero que hicimos fue buscar un hotel donde dejar nuestras mochilas y el bolso con los equipos de escalada, las cuerdas, la carpa y la comida. Ya instalados fuimos a la oficina de la Compañía Merpati para comprar el pasaje que nos dejaría en Ilaga.
Por fin se iba cerrando el periplo, pensamos. Entramos como ganadores y nos paramos frente al mostrador. La mujer que nos atendió no sabía hablar inglés. ¡No importa! Buscamos la manera de hacernos entender. Teníamos que llegar a Ilaga y si, para eso, debíamos hacer un curso acelerado de Indo... lo hacíamos. Lo único que pudimos entender después de un rato de hacer garabatos, señas y demás gestos fue "no volamos a Ilaga, el aeropuerto esta cerrado".
¡Los pibes, que habían entrado como ganadores salieron como si los hubiera agarrado una aplanadora, con los ánimos por el piso!
Nos miramos buscando una respuesta... no podíamos tener tanta mala suerte.
"Loco nos dimos la vuelta entera a esta isla para poder llegar hasta acá, nos bancamos los días de espera en Timika, el vuelo hasta Jayapura, Biak, y ahora, en Nabire, nos dicen esto...", dice Walter. Yo lo miro y le respondo "tenés razón nos bancamos todo... hasta tu olor a pata ..."
Sin respuestas y casi vencidos volvimos al hotel y nos encontramos con el conserje, un señor de unos 70 años. Al vernos nos preguntó qué nos pasó. Evidentemente nuestra cara lo decía todo. Le contamos lo sucedido y nos respondió que lo siguiéramos. Y así lo hicimos.
Habló con una persona del hotel para que lo reemplazara, fue al estacionamiento, encendió el auto y nos llevo al aeropuerto. Nos dijo que lo esperáramos en el auto. Luego de 5 minutos, nos llamó, nos hizo entrar a una oficina y se marchó.
Nos miramos sin entender nada. En eso aparece un señor y nos pregunta para cuándo queríamos viajar a Ilaga.. ¡No lo podíamos creer! Le respondemos que lo antes posible, pensando que sería para la semana que viene, como mínimo. Conclusión, ¡mañana volamos para Ilaga! ¿Quién dijo que los milagros no existen? Heber
P.D: me olvidaba de la mala noticia... Walter no quiere dejar sus botas por estas tierras, así que prepárense para cuando sea el regreso!
¡Un abrazo grande, al fin, desde muy cerca de la Pirámide Carstensz! |
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Fecha: 03 de Noviembre de 2000.
Heber en Ilaga
Desde Nueva Guinea Heber continúa su periplo hacia la Pirámide Carstensz. Por estas horas se encuentra llegando a Ilaga, la localidad más cercana a la montaña. Desde allí, partirá a pie por la jungla, en busca del camapamento base de la montaña.
Heber está llegando al momento clave en su ascensión a la Pirámide Carstensz. Luego de sortear más de una dificultad, a causa de la guerra civil que se vive en Irian Jaya, logró llegar a Nabire, al Noroeste de la montaña.
Desde ahí emprende hoy el viaje hacia Ilaga, de donde, a su vez, partirá hacia la travesía de varios días por la jungla. Esa travesía lo llevará por fin al campamento Base. Sin dudas llegar a ese campamento es la gran dificultad en esta montaña.
Heber en Ilaga II
Partimos a las 7 horas y 90 minutos después estábamos en el Aeropuerto de Ilaga. Al salir del aeropuerto nos encontramos con el primer montañista desde que partimos. Se trataba de un norteamericano que estaba acampando en el Aeropuerto ya que le habían negado el último de los permisos para llegar al Pirámide. Resulta que tenía un permiso donde figuraba Puncak Jaya, un cerro que en algunos mapas figura como el Carstensz pero en otros figura como un cerro vecino. Por esta razón es que el último comisario antes de la selva no le permitió continuar, obligándolo a acampar allí y a frustrar su viaje de miles de kilómetros. Entramos nuevamente en presión al comprobar que nuestros permisos tenían el mismo error que el amigo.
Entramos en la oficina de la autoridad del pueblo y comenzamos a hablar amablemente acerca de nuestro destino de viaje y la necesidad que nos extienda el salvoconducto para internarnos en la última espesura antes del Campamento Base del Carstensz. Ante nuestras constantes sonrisas y buen humor (aparentemente el norteamericano no había seguido la misma estrategia) el policía decidió dejarnos dormir en el pueblo para decidir al otro día.
Esto ya era una buena señal, era casi un si. Intuíamos que el preciado papel llegaría al otro día. Los Papues y Danis que habitan esta zona son increíblemente amables, sociables y curiosos. Tanto es así que en ningún momento nos dejan solos y siempre nos están mirando, tocando, preguntando o siguiendo. Incluso cuando dormimos se nos quedan al lado como si fuéramos de otra especie.
Nos fuimos a dormir temprano, decididos a levantarnos a la mañana con una rutina de viaje y de preparativos y ver que pasa.... mañana se decide el baile.
Heber
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Fecha: 04 de Noviembre de 2000.
Por fin en la selva
Walter, como siempre, se eyecta de la bolsa a horas insospechadas. Las 5 de la mañana. Mi metabolismo diferenciado me da la misma orden 3 horas después.
Comenzamos a hablar y pseudo contratar porteadores para ayudarnos a cargar parte de los 90 kilos de equipos que llevamos. Resulta que más que negociar se trata de pagar lo que ellos dispongan por día, por permiso y por otros ACCESORIOS, entre ellos el alquiler por unos 100 dólares de una lona plástica de 4 metros cuadrados para que duerman debajo de ella. Con Walter nos miramos y estamos de acuerdo que comprar la lona entera no puede valer más de 50 dólares.... mmm. Acá hay algo raro, parece que ya están aceitados los mecanismos de extracción de morlacos de los pocos escaladores que logran llegar aquí. En todo caso nos queda claro que sin esa lona, no hay porteadores, sin porteadores no hay equipos y sin equipos no hay expedición. Así que la conclusión llega rápido. Si, ¿cuánto es? Ah, muy bien, aquí tiene, muchas gracias.
Con toda esta movida el sello y permiso llega a nuestras manos y como una turba nos internamos en la selva con nuestros 7 porteadores. ¿Pero porqué 7 si necesitamos 3 para ayudarnos con los equipos? AH!! me olvidaba. Las gentes del lugar comen solamente BATATA, y como vamos a caminar unos doce días hay que llevar batatas para los 3 porteadores. Pero como los 2 porteadores que llevan las BATATAS para los 3 porteadores que llevan nuestros equipos también necesitan BATATAS. Entonces necesitamos 2 porteadores más que tienen que llevar BATATAS para los dos porteadores y BATATAS para ellos también. En fin, son 7 en total y gracias a dios y a las matemáticas que no son más.
Al fin en la selva, comenzamos a caminar en un ancho sendero que de a poco se va estrechando. Comienza a llover y la luz debajo de la espesura es poca. Cada tanto nos cruzamos con una especie de pantanos y nuestras piernas se meten hasta la rodilla en el barro. Se pone bien pesada la caminata.
Al final de 4 horas de andar decidimos armar el primer campamento, por fin estar en la naturaleza y no en un hotel, aeropuerto u oficina. A las 6 de la tarde nos vamos a dormir exhaustos de tanto trámite luego de comer unos riquísimos fideos y unas BATATAS......
Heber
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Fecha: 06 de Noviembre de 2000.
Ganando altura
En la jungla de Irian Jaya, Heber debe sortear la dificultad de los pantanos y una lluvia casi constante. Esta travesía por selva es la etapa más complicada de la ascensión al Carstensz pero, en pocos días, llegará al campamento base de la montaña y la cumbre estará, entonces, al alcance de la mano.
Hoy comenzamos la jornada a las 7:30. Luego de desayunar un té, desarmamos campamento y nos pusimos en marcha. Enseguida ganamos altura y mientras eso sucedía la vegetación se volvía menos densa.
Aquí, la travesía consiste básicamente en atravesar pantanos y soportar largas lluvias. El terreno no es sencillo y por momentos se vuelve muy lodoso y resbaladizo. Hoy la lluvia nos acompañó durante 3 horas de marcha. Ayer fueron 5 horas, mañana quién sabe cuántas. Lo que les aseguró es que lloverá. Nunca deja de hacerlo durante las tardes y eso nos obliga a comenzar la jornada en horas cada vez más tempranas de la mañana.
El momento más difícil de toda la jornada de hoy fue cuando el americano que nos acompaña, Roland, se resbaló y estuvo bastante cerca de caer en un precipicio. Fue un susto, pero pasó y estamos bien. Walter y yo también sufrimos algunos tropezones producto de lo resbaladizo del lugar, pero no provocaron situaciones peligrosas sino solamente la molestia de caminar sin poder afirmarse.
En estos momentos caminamos con la referencia del río Amimggame y lo seguiremos haciendo por algunos días más. Aquí abundan especies de palmeras enanas. Para llegar al campamento donde nos encontramos ahora, debimos realizar un descenso por una ladera bastante difícil, de más o menos 100 metros. Por fin, al llegar pudimos descansar de tanta marcha bajo la lluvia. Esta no cesa, pero ahora la contemplamos desde la tienda.
Según nuestros cálculos faltan entre 3 o 4 días para llegar a la base de la montaña. Espero que pasen rápido porque aquí, en la selva, vivimos empapados, lo mismo que nuestros equipos. La travesía es dura, pero siempre es así, ya que cada montaña impone un desafío particular y no sería lo mismo si fuera fácil hacer esto.
De todas formas, a veces extrañamos la ropa seca y las comodidades de la ciudad. Sobre todas las cosas, extrañamos a nuestros seres queridos. Por suerte, cuando veamos cumplido el desafío de llegar a la cumbre tendremos la posibilidad de encontrarnos con todos ellos. Mientras tanto, lo cierto e que esto es mejor que estar corriendo para ver si conseguimos o no el permiso de ascensión como nos sucedió al llegar a Irian Jaya. Hasta mañana.
Heber
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Fecha: 07 de Noviembre de 2000.
Carstensz a la vista
A pesar de vivir la jornada más ardua de travesía desde su llegada a la jungla de Irian Jaya, Heber tiene motivos para sonreír. La Pirámide Carstensz ya está a la vista lo que indica que no se encuentran tan lejos de su objetivo y, mucho más importante aún, que van por el camino correcto.
La jornada de hoy comenzó a las 8:00 de la mañana. Decidimos partir sin desayunar ya que nos esperaba, según decían los porteadores, una jornada bastante larga y complicada. Esto lo confirmamos después y con creces.
Comenzamos bordeando el río y en diversos momentos debimos atravesarlo para continuar. En total lo hicimos en cinco oportunidades. El cielo, al partir, se presentaba nublado. Luego de cruzar por última vez el río debimos remontar una quebrada empinada hasta salir a un plateau.
Hasta ese momento llevábamos una hora y media de marcha y partir de ahí comenzó la peor pesadilla del viaje. Un diluvio!!! Y en lugar más inapropiado. Fueron siete horas de lluvia incesante sin poder en un terreno que se volvía cada vez más pantanoso. Todo era agua y barro. El agua venía de todas las direcciones: de arriba y de abajo. El lugar imponía pequeños ascensos y descensos en un lugar más descampado que los anteriores y cada paso que dábamos nos permitía avanzar apenas 20 centímetros.
Cerca del mediodía encontramos algo increíble. En medio del plateau había un hueco enorme. En la parte superior de un lado se abría paso una cascada de unos 100 metros. Era impresionante e inesperado para lo que veníamos encontrando por aquí.
Llegamos ahí y tuvimos una tregua de 15 minutos donde pudimos sacar fotos. De ahí en más, la lluvia no paró ni una vez. Caminamos treinta minutos más y nos detuvimos a comer, para variar, batatas frías previamente cocinadas a las brasas.
Ya estábamos extenuados de tanto pantano cuando vimos, por primera vez, la imagen de la Pirámide Carstensz ante nuestros ojos. Esto nos alimenta el Ego para continuar con las fuerzas que nos quedan para llegar lo antes posible. De todos modos, aún no sabemos cuánto tiempo nos demandará llegar al campamento base.
En Los porteadores encontramos a gente muy amigable y simpática, siempre dispuesta además a comunicarse del mejor modo. Cada uno de ellos anda con un paraguas, lo que es entendible ante tanta lluvia. Comunicarnos con ellos es complicado, pero es más fácil que hacerlo en ruso. Digamos, no son tan Niet.com. Son amigables y tratan de comunicarse.
Antes de legar al campamento donde nos encontramos, debimos cruzar un caudaloso río por un puente más que frágil. El puente era, en total, dos palitos muy finos a dos alturas diferentes y, además, era fácil resbalar y se movía mucho. Sólo fue un susto. Lo cruzamos con éxito.
Veinticinco minutos más tarde -a las 16:30- llegamos al campamento. Ya no llovía. Mientras la gente hacia el fuego, aprovechamos para secar la tienda. Las bolsas aún están mojadas. Cerca de nuestra tienda, los porteadores armaron un refugio con lona y palo, donde duermen. En el centro, una hoguera sirve para dar el calor necesario. Los mosquitos no son demasiados, pero los pocos que hay tienen el tamaño de la avioneta que nos llevó hasta Ilaga.
El día resultó el más duro desde nuestra llegada, pero vimos el Carstensz y eso nos levantó los ánimos. Ya no está tan lejos.
Pensamos que luego de llegar a la cumbre regresaremos por otra vía mucho más corta. Se trata del camino de la mina Freeport, cuyo acceso nos fue negado para el acercamiento. De todos modos, vale la pena intentarlo y evitar así tantos días caminata por la selva. Si lo logramos, llegaremos a Timika y desde ahí conseguiremos sin problemas algún vuelo directo a Yakarta. Hasta mañana.
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Fecha: 08 de Noviembre de 2000.
Falta muy poco
A un día de caminata del Campamento Base del Carstensz, se vivió la jornada más larga y agotadora de toda la travesía por la selva. Mañana, según anuncia Heber, ya estará instalado en la montaña y se preparará para realizar la ascensión a la cumbre. Entonces, todo el esfuerzo realizado habrá tenido su premio y Heber podrá soñar con su próximo gran objetivo.
Hoy nos despertamos muy temprano para aprovechar el día. Nos habían anunciado que iba a ser la jornada más larga así que no deseábamos perder tiempo. Eran las 5:00, y llegó el anuncio, "¡a levantarse!" Desayunamos chocolate y un rato más tarde ya estábamos en camino.
El día comenzó siendo bastante alentador. El sol nos acompañaba por primera vez en días y eso nos puso de excelente buen humor. De entrada ya el camino nos mostró que sería un día agotador. Empezamos cruzando un río y luego todo era colinas. Así que a subir y a bajar, a volver a subir y a volver a bajar, siempre así...
En un momento bajando una de las colinas nos encontramos con 2 lagunas -casi iguales pero a diferentes cotas- llamadas ambas, Danau. En esta etapa la marcha fue agotadora.
En total, en el camino de hoy nos encontramos y cruzamos, al menos 8 ríos. Sólo dos tenían puentes, que además eran muy precarios. Cruzarlos nos recordó al juego del palo enjabonado... Al menos tenían por dónde cruzar. Los ríos no presentaron esa opción y debimos hacer hombre al agua para llegar al otro lado.
Desde las 10:00, y para no perder la costumbre, ya estaba lloviendo. El sol, sólo era un recuerdo. ¡Lo curioso de hoy es que en dos oportunidades la lluvia se combinó con granizo! No hay que olvidar que estamos a sólo 2º al Sur de la línea del Ecuador.
Luego de hacer como 50 subidas y bajadas de todas las colinas, llegamos al último de los ríos que debíamos cruzar. Al hacerlo llegamos entramos a un valle que nos conduciría al campamento. La entrada al valle nos recibió con nuestros viejos amigos, los pantanos, a quienes ya comenzábamos a extrañar. A las 16:00 dejó de llover. Una hora más tarde, estábamos en el campamento.
Teníamos hambre ya que en total habíamos comido una batata en todo el camino, ya que no había tiempo de parar. Nos tomamos una rica chocolatada y luego preparamos la comida oficial de todo campamento: fideos. Y de postre, aunque parezca increíble, más chocolatada y unas batatas!
Esta mañana pudimos ver el Carstensz totalmente despejado, con un pico nevado al lado, Peak Jaya. Como se nubló todo, lo perdimos de vista luego. Pero sabemos que estamos a un día.
Durante el camino nos cruzamos con gente que venía de Timika cargando alimentos que venderán en Ilaga. Al llegar al campamento, también nos encontramos con un grupo de checos a quienes ya habíamos visto en Jayapura, mientras intentábamos tramitar nuestro ingreso a este lugar.
Espero que mañana les pueda contar que "me encuentro ya en el Campamento Base de la Pirámide Carstensz".
¡Me despido!, pero antes les quiero comentar que ocurrió algo malo y que a la vez es, vaya paradoja, muy pero muy bueno bueno: a Walter se le rompieron las suelas de las botas. Se preguntarán qué tiene eso de bueno. Muy simple. Es que se las regalará a alguien por aquí y así evitaremos que regrese a la Argentina con tan temible olor a pata!
Heber
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Fecha: 09 de Noviembre de 2000.
La llegada al campamento base
Cinco días de dura caminata por la selva lo depositaron a Heber al pie de la montaña más alta de Oceanía. Mañana será día de descanso y estudio de la situación, para intentar el día sábado el ascenso hasta la cumbre.
Hoy salimos a las 8:15 y lo primero que hicimos fue desayunar el clásico chocolate acompañado, esta vez, por una barra de cereales.
Caminamos un rato sobre pantanos hasta llegar a un collado. De ahí pasamos por una serie de pequeñas lagunas y lagos, ante la vigilancia de todas estas montañas de la cordillera de Jaya Wijaya, donde se encuentra el Carstensz.
Seguimos subiendo por una ladera rocosa. Sí, el terreno empezaba ya empezaba a cambiar y al lodo, al agua, al barro, se sumaba la piedra. Ganamos altura hasta llegar a un nuevo collado de 4000 metros, que separa la parte Este de la cordillera Jaya Wijaya, de la Oeste. Ahí el camino se bifurca: hacia un lado está el pueblo de Tembagapura y la Freeport mine (sí, la mina norteamericana!) y hacia el otro el valle del Carstensz. Nosotros tomamos, claro, esta segunda opción.
Luego de descender media hora otra serie de lagos llegamos al campamento base. De aquí faltaría aproximadamente una hora de travesía para llegar a la pared que tendremos que ascender.
Lo bueno de la jornada de hoy fue que en gran parte se desarrolló sin lluvias. El detalle es que cuando llegamos al campamento San Pedro nos regaló una buena lluvia... y también NIEVE!!! La llegada fue a las 15:00 y hasta las 21:00 la nieve fue constante, siempre mezclada con lluvia.
A las 18:00 hicimos una merienda-cena compuesta por fideos y chocolate. De repente escuchamos ruidos de maquinaria: asumimos que provenían de la mina. Hoy, en el camino, Heber observó algunos caminos que había armado la gente de la mina y también vehículos-camiones y otros-. Todo muy impresionante para ser un lugar tan alejado, en medio de nada.
En el campamento, además de nosotros y Roland -el norteamericano que nos acompañó todo el camino por selva-, hay cuatro montañistas más: un checo y tres eslovacos. Creemos que uno de ellos está, también, buscando las siete cumbres.
Los porteadores se han marchado a Tembagapura a descansar. Eso está muy cerca de la mina, y a unas dos horas de marcha.
Mañana veremos la situación de la ruta de ascenso y seguramente retornaremos luego al campamento. Nuestra intención es buscar la cumbre pasado mañana, día sábado.
Un saludo para todos, por fin se terminó esta odisea de la selva...
Heber y Walter
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Fecha: 10 de Noviembre de 2000.
Heber busca la cumbre!
Llegó el día más esperado en la expedición. Heber va en busca de la cumbre y espera mañana compartir con todos un nuevo éxito en su desafío a las mayores alturas de todos los continentes. Su confianza está intacta y la expresa con un elocuente "nos vemos en la cumbre" con el que finaliza del relato del día.
En la Pirámide Carstensz son las 22:30. Hoy nos tocó el primer día soleado por aquí. Y quizá el sol no salió de casualidad. Es que es un día especial para nosotros, ni más ni menos que el que anuncia nuestra ascensión a la cumbre. Así es, en este momento está todo listo y sólo nos falta descansar un rato más y, aproximadamente a las 3:30 AM, estaremos arriba para tomar algo caliente y salir hacia el punto más alto del continente.
Así que no fue demasiado lo que hicimos. Así y todo, fue muy importante! Gran parte del día lo dedicamos al descanso. Las jornadas anteriores fueron muy duras y eso se hizo sentir en nuestros cuerpos. Anoche, luego de contarles a ustedes cómo había transcurrido el día nos dormimos, sin preocupaciones ni apuro por amanecer demasiado temprano. Al levantarnos, a las 10:30, nos dedicamos a ordenar algunas cosas por aquí, hidratarnos y comer bien.
Cocinamos unos fideos, siempre acompañados por el clásico chocolate. Bebimos bastante agua y descansamos luego un rato más. Después de eso, aprovechamos para secar algunas cosas como las bolsas de dormir y algo de ropa.
Así transcurrió el día de hoy, con suma tranquilidad. Los ánimos fueron excelentes Al rato, sí, debíamos controlar que los equipos estuvieran en condiciones para intentar la cumbre. Es muy tarde y está todo listo. Descansaremos un rato y luego, a buscar la cumbre. Espero que lo logremos y contarles mañana cómo fue nuestra ascensión y qué sensaciones nos deparó. Por lo pronto, agradezco a todos los que me acompañan en este desafío. Si todo sale bien mañana podremos festejar este tercer desafío logrado y prepararnos todos juntos para lo que sigue: el Vinson y Everest. Mucha suerte y nos vemos en la cumbre!
Heber
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Fecha: 11 de Noviembre de 2000.
¡Cumbre en el Carstensz!
Finalmente la hazaña de escalar la mayor cumbre de Oceanía, el cerro Pirámide de Carstensz fue lograda por el argentino Heber Orona. Tras una dura y peligrosa ascensión, que duro 36 horas, en la cual debió sortear precipicios y paredes de roca accedió a los 4884 metros de altura del tercer cerro en su objetivo de escalar las Siete Cumbres del Mundo.
11 de noviembre a la 1 a.m. me despierto. Hoy es el día. Por fin atacaremos la cumbre de la Pirámide de Carstensz. Me costó un poco salir de la bolsa de dormir, pero por suerte la noche no es fría y tenemos como compañera a la luna, que nos iluminará gran parte del camino. 
Antes de salir Walter, Roland y yo, desayunamos un té con leche, algunos fideos y salimos rumbo a la base de la montaña. Tras menos de una hora de marcha estamos allí y nos ponemos el equipo de escalada, arnés, mosquetones, cintas, cuerda y demás implementos de seguridad. Una vez listos, hacemos un último chequeo y salimos a encarar este desafío.
Lo primero, de una serie de dificultades que tendríamos, es superar una pared de 4mts de altura haciendo escalada libre hasta ingresar en la ruta Harrer (autor de 7 años en el Tíbet). Seguimos una serie de canales de roca, con una dificultad de 4° y 5° grado (escalada entre sencilla y medianamente difícil), hasta la arista principal que desemboca en la cumbre.
Aquí comienza la verdadera escalada.
Son las 5:30 de la mañana. Luego de los primeros 10 metros en la afilada arista cimera, nos encontramos con el primer "obstáculo". Tenemos que descender 5 metros haciendo rappel y volver a subir la otra pared haciendo escalada libre. Una vez superado este tramite y pensando que solamente nos faltaba otra dificultad para alcanzar la cima, nos encontramos con una sorpresa.
Un grupo de 4 austríacos y 2 guías indonesios estaban frente a nosotros. Se habían adelantado a nuestra salida y los encontramos tratando de superar un escalón de 9 metros extra plomados. El grupo nos atrasa unas dos horas, pero nada podemos hacer. Hay un solo camino a la cima y ellos están allí en el medio. A esperar pues que terminen y a rezar que el tiempo no desmejore demasiado. Todos sabemos que la rapidez en la montaña es seguridad, y la seguridad hace muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte.
Una vez superado este escalón por los austríacos, es nuestro turno. Comienzo el ascenso por una cuerda fija con un par de jumar, aparato que posibilita el ascenso por cuerdas fijas. Mientras subimos observamos los dos precipicios a ambos lados de nuestra marcha. La arista es muy filosa y apenas cabemos sobre ella. Poco a poco el clima comienza a empeorar y ya se siente el fuerte viento en nuestros rostros.
Una nueva dificultad ante nosotros. Esta vez es un planchón de hielo de unos 45° de inclinación. Walter no puede pasarlo ya que sus botas están literalmente limadas por la filosa roca y ya no le queda suela con que adherirse. Lo agarro a Walter y lo ayudo a cruzar esta parte. Al rato nos cruzamos con los austríacos nuevamente, esta vez ellos vienen felices de la cumbre, cruzamos pocas palabras y seguimos en nuestra marcha.
Un nuevo precipicio se interpone en nuestro camino. Tomo carrera, y hop!!, estoy en el aire, debajo de mis pies cientos de metros de vacío. Un instante luego aterrizo del otro lado, el corazón late fuerte. Sobran las palabras. La cumbre a esta altura parece no llegar nunca. Decido tomar esto con calma superando uno a uno los obstáculos.
Un nuevo tramo con hielo marca el final de la escalada de mi amigo. Walter me dice: no puedo seguir con este calzado, seguí vos. Dale que podemos, le respondo. "No Heber, podemos seguir, pero arriesgamos mucho, cualquier error nos costaría caro y además si sigo, atrasaría la marcha y el tiempo esta empeorando, seguí... seguí que yo me quedo".
No queda otra, prosigo mi marcha sin mi compañero. Me duele la situación pero soy consciente que el mejor regalo que puedo hacerle es pisar la cumbre por los dos.
Sigo un rato saltando escalones y subiendo paredes de roca. Comienzo a trepar con pies y manos una pared de unos 6 metros de altura y por fin... no hay nada más alto... por fin la cumbre!!
El sueño se me había cumplido, pesadillas de por medio y todo. Ahí estaba yo, ahí estábamos los dos, Walter y yo. Al mirar hacia abajo, lo veo sentado donde nos habíamos separado... le grito "... lo hicimos, lo hicimos..." y me responde con un grito: "...vamos Heber carajo...".
Una vez en la cima firmo el libro de cumbre con nuestros nombres y a los 15 minutos llega el americano que de tanta emoción se larga a llorar. Le pido que me saque algunas fotos y obviamente, la primera es con la CELESTE Y BLANCA" ya que para mí es un orgullo ser el primer argentino en poner nuestra bandera en la cima de la montaña más alta de Oceanía.
Algunas fotos mas y comenzamos el descenso... y que descenso!, a los pocos minutos de dejar la cumbre comienza a llover. Una garúa fina moja la roca y la hace resbaladiza, el viento también hace lo suyo y amenaza con tirarnos al vacío.
Me encuentro con Walter y nos unimos en un fuerte abrazo, pero la victoria final en toda montaña es cuando uno llega a la base. Así que dejamos las felicitaciones para el pie de la montaña y continuamos el descenso.
Que descenso, lluvia, nieve, y viento nos azotaban y nos hacían cada vez mas complicada la marcha. Parecía que la montaña nos quería seguir "pasando facturas" ya que desde el comienzo del viaje el clima no nos favoreció. Los escalones, los tramos con hielo, la roca mojada, los ascensos y rappeles que antes eran difíciles, ahora eran mucho más complicados. La visibilidad no superaba los 3 metros y las nubes y el aguanieve lo cubrían todo.
Con mucha dificultad superamos la arista cimera, para entrar en la zona de canales, donde tuvimos que descender rapelando a través de la roca filosa y resbaladiza con un canal que finalizaba más abajo en un río de agua. Tres horas más tarde por fin nos pudimos abrazar seguros al pie de la montaña. Lo habíamos logrado. Haber superado todos los obstáculos que nos presentó esta montaña, le da un gusto especial a nuestra victoria. Victoria ARGENTINA.
Totalmente mojados salimos rumbo al campamento base, donde apenas llegamos nos dan la noticia que podemos descender por la mina Freeport... entonces, así como estamos, levantamos campamento.
Después de 2 horas de descenso y de casi 1 día y medio sin dormir llegamos a la famosa Freeport Mine. Dos camionetas 4x4 nos dan la bienvenida y nos llevan a una oficina de seguridad.
No lo podemos creer. Nos invitan con café, té, pan. Por fin no son interrogatorios, permisos, sellos y demás placeres de la burocracia de la administración indonesia.
Salimos de la oficina, nos miramos y coincidimos en que pase lo que pase a la bajada la verdad es que no nos importaba. Ya habíamos alcanzado nuestro objetivo, el de colocar la Bandera Argentina en el pico mas alto de Oceanía. El Pirámide de Carstensz a los 4884 metros de altura. Salud!!
Heber
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Fecha: 12 de Noviembre de 2000.
Vuelta luego de la cumbre
Después de haber hecho cumbre en la montaña más alta de Oceanía, Heber emprende el regreso. Para evitar las selvas y los pantanos lo hace a través de la mina Freeport, y ya se encuentra en Timika.
Esta mañana nos despertamos temprano para ver si finalmente nos autorizaban a pasar por la mina Freeport, tras llegar a un acuerdo con ellos. Somos nosotros dos, el americano, cuatro austriacos, y dos escaladores checos. Finalmente después del mediodía deciden dejarnos bajar. Nos llevan en una 4x4 hasta un funicular interno de la mina y bajamos hasta una estación de micros. Un rato más tarde estamos en el pueblo de Tembagapura.
Este pueblo esta ubicado dentro de un valle, rodeado de selva, y sus principales pobladores son los norteamericanos que trabajan en la mina, y algunos pocos papúes.
Seguimos viaje. Esta vez nos transportan en un micro y luego de un transbordo y otro corto viaje llegamos a Timika. Son las 18:30. Estamos felices y con ganas de descansar.
Nos separamos del grupo. Bye, Bye. Y buscamos el mejor hotel del pueblo, para un merecido descanso después de la odisea de la cumbre de ayer. El objetivo es simple, estar cómodos, darnos un buen baño, y relajarnos del stress de la montaña. Por ahora no es tiempo de organizar la vuelta. Quiero descansar, descansar y descansar. Cuando me despierte veré como organizo los vuelos y esas cosas. Ya cumplí mi tercer desafío, el que más trabas tuvo. Así y todo lo logré sin aflojar en ningún momento así que puedo volver tranquilo a mi país.
Saludos a todos.
Heber
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Fecha: 13 de Noviembre de 2000.
Últimas horas en Nueva Guinea
La Pirámide Carstensz ya quedó atrás. Heber llegó a la cumbre luego de una larga travesía a través de la selva de Irian Jaya y de sortear con éxito innumerables dificultades. Ya en la ciudad de Timika, Heber aprovechó para descansar y prepararse para la partida. Mañana volará a Yakarta, desde donde enviará su balance de la expedición y el de su compañero de viaje, Walter Nessi.
Con la satisfacción de la conquista del Carstensz, el día de hoy lo dedicamos más que nada al descanso y la rehidratación. También, claro, a acomodar los equipos y la ropa para el regreso. Este desafío resultó mucho más difícil de lo que pensábamos. Eso se nota en nuestros cuerpos cansados, en mi resfrío incipiente y en las horas que por estos días dedicamos a la posición horizontal, es decir, al sueño!
Nos encontramos aún en Timika, pero mañana por la mañana saldremos en vuelo para Yakarta, capital de Indonesia. Se acerca el fin de nuestra estadía en Nueva Guinea y llega el momento del descanso reparador y también de la reflexión.
Hoy, luego de dejar los equipos listos y las maletas armadas, nos dispusimos a pasar nuestro último día aquí sin obligaciones. Primero nos fuimos a desayunar aunque, como no nos encontramos muy bien del estómago, lo hicimos de forma liviana. Creemos que nos cayó mal la comida en Freeport Mine, así que nos limitamos a tomar un café con leche y croissant. Yo lo complementé, además, con algo de sandía y mango, muy buenos para lograr una buena rehidratación.
Luego, todo fue esparcimiento. Un rato en la pileta del hotel, unos ping pongs, un brindis con champagne por el logro (Walter lo tomó con helado porque no le gusta mucho el champagne) y hasta sauna y masajes que nos hicieron olvidar el agotamiento de nuestros cuerpos.
Al mediodía nos pegamos un buen almuerzo, porque ya nos sentíamos mejor. Como todos saben, al regresar de la montaña el apetito suele estar en su máximo expresión. Walter pidió una comida rara: un coco abierto con pollo, caldito, verduras y otras cosas más. Yo, algo más al estilo argentino: cordero con una salsita picante y pan tostado con ajo y aceite. Todo esto lo acompañamos con sendos jugos de naranja (3 cada uno!!!). ¡Si nos vamos a rehidratar, lo haremos en serio!
A la tarde fuimos a navegar en Internet y ver el desarrollo de nuestra expedición en www.aventurarse.com. Fue muy grato ver el desarrollo de la transmisión y todo el camino que realizamos para llegar a la montaña.
Así transcurrió el día. No quedaba tiempo para mucho más. Regresamos a la habitación, vimos algo de TV y luego, a escribir este mensaje antes de dormir. Estamos contentos. Mañana llegaremos a Yakarta y saldríamos el miércoles hacia París. Luego viajaré a Madrid y permaneceré una semana en esa ciudad visitando a mi amigo José Mijares.
Es todo desde Nueva Guinea. Mañana será el primer día de balance, directamente desde Yakarta. Al igual que en la expedición anterior, en primer lugar lo hará Walter, mi compañero de expedición, y al día siguiente contaré yo cuáles son las sensaciones que me llevo de esta gran aventura.
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Fecha: 14 de Noviembre de 2000.
Mi balance final
por Walter Nessi (amigo y compañero de expedición)
Yakarta 19:58. Hace 2 horas que llegamos de Timika y nos propusimos enviar nuestras conclusiones sobre nuestra expedición... tal vez sea demasiado rápido...
Desde que nos encontramos en Paris con Heber, existieron muchos "tal vez". Pero lo más importante es que a pesar de las dudas, de los "tal vez", de las negativas y de la mala suerte que tuvimos desde el principio, existió algo muy importante que nos llevó a superar todos los obstáculos y eso fue la fe.
Hablo de la fe en nosotros, la fe que ustedes nos transmitieron con cada uno de los mensajes que recibíamos y que nos ayudaban -mucho más de lo que se imaginan-. La fe, también, que Heber tiene en este PROYECTO, su proyecto, nuestro proyecto y cuando digo nuestro, me refiero al de todos, todos los que lo acompañaron y lo acompañan, todos los que de una forma u otra, están presentes en este sueño, que día tras día se va haciendo realidad.
Es verdad, tuvimos muchos obstáculos en este camino (¡incluyendo mis botitas!) y siempre tratamos de superarlos, buscar la forma de encontrar otro camino, una nueva salida, una solución. No rendirnos fue nuestro lema. Y siempre, luchar por lo que uno desea y quiere.
Seguramente se preguntarán qué tiene que ver todo esto con la expedición. Bueno, de eso se trató nuestra expedición: de buscar el mejor camino para alcanzar nuestro objetivo, de no rendirnos, de ser un equipo, de ser uno.
Hoy, hablando en el avión con Heber, comentábamos de todo esto, y como nos tuvo en jaque la montaña desde que llegamos a Ilaga. Hasta que comenzamos su descenso en el cual pensamos hasta lo peor. Aunque no lo crean fue bastante duro, y más de una vez se nos cruzo por la cabeza que alguno de nosotros se podía quedar por allá. Pero como ya ven, nuevamente la fe y el trabajo en equipo nos ayudó a superar todo.
Mi conclusión podría resumirse en una frase que dijo otro gran aventurero argentino y que deseo escribir en la cumbre del Carstensz cuando volvamos el año que viene: "Que el hombre sepa, que el hombre puede" Alfredo Barragán.
Ah! Me estaba olvidando del "pibe" que está cerca de mí. Me refiero a Heber. ¿Qué le podría decir a un GRANDE? Simplemente GRACIAS por dejarme estar en tu sueño y gracias a todos ustedes que nos acompañaron y que no dejaron que nos rindiéramos.
Mañana le tocará el turno a Heber, quien hará su propio balance de lo que fue esta gran expedición a la montaña más alta de Oceanía. Un saludo a todos.
Con mi corazón, Walter Nessi.
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Fecha: 15 de Noviembre de 2000.
Las conclusiones de Heber
Llegó el momento del balance de Heber Orona luego de la ascensión a la pirámide Carstensz. Contento por todo lo que logró, no se olvida de las complicaciones que debió sortear y deja como mensaje para todos los espíritus emprendedores que, para lograr cosas, muchas veces es necesario no bajar nunca los brazos y pelear hasta el final.
Son las 18:00 en Yakarta y estamos con Walter en el aeropuerto para salir rumbo a Paris. Allí nos despediremos ya que Walter regresa a Argentina directamente y yo tengo pasar por España por el resto de mis equipos -llevados al Elbrus hace un mes-. Estaré unos días allí y regresaré por los pagos para estar un mes y salir hacia mi próximo desafío: el monte Vinson, en la Antártida.
En una hora sale el avión así que tengo sólo un rato para dar una pequeña conclusión de este precioso pero, a la vez, complicado viaje.
Ya Walter anticipó un poco lo que yo quería expresar. Creo que esto se debe a que hemos pensado, vivido y compartido esta aventura de forma unida, en equipo... como debe ser.
En esta aventura hemos pasados momentos malos, complicaciones con los permisos, con los vuelos que salían cuando querían -¡y con reservas de semanas!-, con la adversa selva. Además de lidiar día a día con los porteadores, el idioma, la montaña, en fin...
Podríamos seguir diciendo muchas cosas, pero no queremos transmitir un mensaje negativo, sino todo lo contrario. Ante la adversidad, el pecho. Ante las negativas, el positivismo más férreo. Ante la mala onda, la mejor sonrisa. Esa fue, es y será la premisa y el lema de toda mis expediciones. Ya que si tuviera que rendirme o aflojar ante cualquiera de las cosas anteriormente mencionadas dejaría de ser un hombre con iniciativa y convicción.
Hablar hoy de la montaña, no tiene mucho sentido (más adelante daré una charla o expondré en un auditorio las fotos y la experiencia). Lo que tiene sentido para nosotros es la fuerza, la garra y la convicción de lograr lo que nos propusimos desde que salimos de la Argentina.
Espero que esto sirva de ejemplo a aquellos que a veces quieren bajar los brazos. "Siempre se puede, siempre que se quiera".
El ultimo abrazo, por ahora, desde la lejana Oceanía. Hasta mañana, cuando los saludaré desde Europa.
Heber
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