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Kilimanjaro - Africa
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Ropa
1 Camisas de polipropileno
2 Camisas ligeras
1 Campera polar
1 Campera para viento
1 Pantalón ligero
1 Pantalón de Polar
1 Pantalón para viento
1 Par de guantes ligeros
1 Par de mitones de polar o lana
1 Par de mitones con Gore-Tex
1 Sombrero para sol
1 Gorro Polar o pasamontañas
4 Pares de medias ligeras
2 Pares de medias de montaña
1 Par de botas dobles plásticas para alta montaña
1 Par de botas de Trekking
Tecnología
-Cámara, video (Digitales), y baterías de repuesto
-1 Notebook Paneles solares
-1 Teléfono Satelital para transmisión de datos e imágenes
-Cámara fotográfica, películas y batería de repuesto |
Accesorios
-1 Piolet de montaña
-1 Par de grampones
-1 Lámpara de cabeza y foco repuesto
-1 Cuchillo de bolsillo
-2 Pares de lentes de montaña
-1 Mochila grande,
-1 Mochila pequeña
-1 Par de bastones de Ski
-1 Calentador 5 Bombonas de gas
-1 Juego de Utensilios
-1 Tienda de montaña
-1 Saco de dormir (-10°)
-Colchoneta aislante
-Material de lectura
-1 Kit personal de primeros auxilios
-Diario y material de escritura
-2 Cremas para sol y labios (Factor 40)
-2 Botellas para agua Equipo personal de limpieza
-Baterías para linterna de cabeza
-2 Bolsos grandes con doble cierre
-Bolso pequeño con doble cierre
-Bolsas plásticas |
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Itinerario
La Expedición a Elbrus durará, aproximadamente, 15 días. Desde su partida de Buenos Aires hasta su regreso Heber transmitirá todos los días la crónica de su aventura. Este es una pequeña agenda de los pasos que seguirá durante las próximas dos semanas.
| 22/05 |
Viaje Mendoza a Buenos Aires - Johannesburgo |
| 23/05 |
Combinación desde Johannesburgo - Kenya |
| 24/05 |
Traslado vía terrestre desde Kenya a Tanzania (Moshi). |
| 25/05 |
En Moshi se realizan los preparativos de las expedición. (Guía y porteadores obligatorios, permiso al Parque y logística de la expedición) |
| 26/05 |
Se conduce desde Moshi a la montaña kilimanjaro. Hasta la puerta del Parque Nacional toma aproximadamente 50 minutos. Durante la jornada se pasa a través del pueblo de Machame que se localiza en las cuestas más bajas de la montaña. Aquí se alista el equipamiento y se empieza el ascenso. Aquí los porteadores cargaran la comida, leña y otros equipos. El camino continúa sobre un bosque de lluvia en un sendero complicado hasta el primer Refugio ubicado a 3.048 m. Continuamos hasta el Refugio Machame a 3.100 m. |
| 27/05 |
Continúa el ascenso a lo largo de una arista empinada y rocosa. Se sigue por la garganta de un río hasta llegar a la altura de 3.658 m. |
| 28/05 |
La caminata transcurre sobre una meseta hasta llegar a un lugar llamado "El diente del Tiburón". Sigue la marcha hasta una altitud de 4.876 m. y se desciende hasta un Refugio ubicado a 3.860 m. para pasar la noche. |
| 29/05 |
Se atraviesa el valle de Karanga hasta conectarlo con el sendero llamado Mweka hasta llegar a los 4.600 m. |
| 30/05 |
Día de Cumbre. Se asciende hasta un lugar llamado Stella Point a 5.745 m. para luego continuar hasta la cumbre del Kilimanjaro 5.895m. Normalmente el ascenso es de unas 6 horas. Luego se desciende hasta 3.100 m. en unas 5 horas. |
| 31/05 |
Día extra en caso de mal tiempo. |
| 01/06 |
Se desciende por el Parque Mweka hasta la entrada para así luego conducir hasta Moshi. |
| 02/06 |
Traslado desde Moshi a Kenya. |
| 03/06 |
Regreso Kenya - Johannesburgo |
| 04/06 |
Johannesburgo - Buenos Aires - Mendoza |
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Fecha: 22 de mayo de 2001.
El Kilimanjaro espera
Heber inicia el sexto capítulo de la "Expedición siete cumbres". Tras conquistar el Aconcagua, de 6962 metros, el montañista mendocino regresa a la aventura. En esta ocasión el desafío es en el continente negro: lo espera el Kilimanjaro, un gigante africano de 5895 metros.
Después de tantas postergaciones no puedo creer que ya estoy en el aeropuerto a punto de empezar otra aventura, un nuevo desafío: el monte Kilimanjaro, en el corazón del África.
Luego de despedirme de mi hermana Carolina y mi madre Irma, sólo me queda embarcar y pensar que ya estoy cada vez más cerca del objetivo final.
A las 8:00 despegará el avión con destino a Buenos Aires. Allí, tendré que esperar hasta la tarde para partir en el vuelo con destino a Johanesburgo (Sudáfrica).
Llego a Aeroparque y más tarde tomo un bus hasta Ezeiza donde se realizan las salidas de los vuelos Internacionales.
Aquí debo ponerme en contacto con Walter Nessi, quien me acompañó en el viaje a Oceanía en noviembre del año pasado. No sé si lo recuerdan, es el mismo que tenía un problemita en los pies... (ah... ya se acordaron).
Bueno, les sigo contando: Walter iba a ser mi compañero una vez más, pero el trabajo no se lo permitió. Él tenía mis pasajes y el pasaporte. Se los había entregado otro gran amigo, Alejandro Echeverría, encargado de hacerme los trámites de la visa inglesa que se exige en Kenia (gracias Ale, por eso y por todas las veces que voy a Buenos Aires y tenés que aguantarme en tu departamento).
Una vez que encuentro a Walter y me hago de los pasajes y el pasaporte, me comunica una mala noticia: tendré que viajar en la clase "EJECUTIVA"... ¡Qué se le va hacer Walter! Tuve que disfrutarlo solo, aunque duró hasta Sudáfrica, así que podés dormir tranquilo.
El vuelo despegó a las 18:40 con un retraso de una hora por chequeo de algunos equipos.
Heber |
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Fecha: 23 de mayo de 2001.
Descubriendo Nairobi
Heber llegó a Nairobi y nos cuenta cómo se las arregla en una ciudad que visita por primera vez. Sale a recorrer y a realizar algunas compras y se prepara para salir mañana hacia Arusha, un pueblo donde terminará de hacer los arreglos para comenzar el ascenso.
La demora del vuelo de ayer hizo que después de 9 horas de viaje llegue con el tiempo justo para realizar la conexión. Luego de varias corridas por todo el aeropuerto llego junto a otro pasajero, Stefan, que tenía el mismo problema. Quince minutos antes de aterrizar veo el Kilimanjaro y distingo su gran cráter y sus nieves -que corren el riesgo de no ser eternas, ya que pronostican su desaparición para dentro de 15 años debido al recalentamiento de la Tierra-.
En 3 horas y 45 minutos llegamos a Nairobi. Aquí Stefan me invita a compartir su taxi hasta la ciudad y me aconseja algunos hoteles mientras pasamos por su casa, una terrible mansión en las afueras de la ciudad. Obviamente no me invitó, así que seguí viaje hasta el hotel.
Nairobi es una metrópoli grande y moderna. La mayor parte de la población es de piel morena y muy pocos barrios están habitados por sudafricanos u otras colonias inglesas.
La lengua principal es el inglés y el zwagili, pero el 99% de los habitantes habla inglés ya que desde la primaria se exige como lengua principal.
La moneda es el shillings de Kenia, además del dólar -que varía bastante su valor según se haga el cambio en un banco, un hotel o una casa de cambios-.
Nairobi es bastante caro para el nivel de vida de la gente, y para cualquier cosa que razonablemente tiene un valor, ellos lo multiplican por cinco y luego empiezan a bajar. Aún así no me terminan de convencer, pero cuando lo necesito tengo que acceder -más aún si se tiene en cuenta que es la primera vez que me encuentro allí, que estoy solo y que no tengo chances de moverme muy lejos para ver otras posibilidades debido al gran equipaje-. Esto es lo malo de viajar solo: si vas a un hotel pagás fortunas por una habitación simple, con los taxis de aeropuertos a la ciudad y viceversa pasa lo mismo, y encima no tenés con quien dividir los gastos.
Luego de dar muchas vueltas llego a un hotel que no está mal, pero cuesta el doble que uno en Argentina. Si quería otro tenía que pensar en un precio de 100 dólares para arriba por noche. Mañana tengo que irme de aquí como sea; de esta forma no habrá presupuesto que aguante.
Por la tarde compro algunas cositas para la montaña. Y regreso temprano ya que no es muy seguro andar por las calles de noche, y a las 18:30 esto ya está oscuro.
Luego de una pobre cena para compensar el gran gasto de hoy, me baño y me voy totalmente exhausto a dormir. Mañana saldré a las 7:00 en un bus hasta la frontera de Kenia con Tanzania, y luego seguiré viaje hasta un pueblo llamado Arusha para buscar a la gente que el Parque Kilimanjaro exige como acompañantes: debo contratar, como mínimo, un guía y un porteador.
Realmente me siento agotado por el viaje y los cambios de horarios. La seguimos mañana, despidiéndome desde el Corazón de África...
Heber |
Día 3. Fecha: 24 de mayo de 2001.
Preparativos en Arusha
Tras un viaje de 5 horas en ómnibus, Heber llega a Arusha, el punto de partida para las expediciones más famosas de la zona. Se pone de acuerdo con un guía y contrata tres porteadores. Por la noche descansa en el hotel y se organiza para salir al día siguiente hacia el campamento 1 del Tanzania Park, la primera escala hacia la conquista del Kilimanjaro.
Me levanto a las 6:30 para bañarme y tomar el desayuno antes de salir hacia Arusha.
A las 7:40 me pasan a buscar para ir a la estación de buses que van a Arusha-Moshi-Marangu.
A las 11:00 llegamos a la frontera y hacemos la visa de salida de Kenia y luego vamos a la otra casilla que está a la entrada a Tanzania. Según a qué país pertenece cada persona que ingresa, se paga una visa de distintos valores.
Al mediodía llego a Arusha, luego de haber hecho 400 km. durante 5 horas de sufrimiento en un pequeño ómnibus.
Llego, y las personas con las que me pongo de acuerdo para el comienzo de mañana, me reciben diciendo Karibu (bienvenido).
Arusha se encuentra sobre un valle semiselvático a 1.500 m., y a los pies del Monte Meru, de 4.566m.
Este pueblo es el punto de partida para los famosos safaris fotográficos que se realizan en el Tanzania Park (Parque de Tanzania). Se pueden recorrer el Serengeti, Ngorongoro, Manyara, Tarangire y Kilimanjaro.
Luego de varias vueltas me alojo en un hotel muy pequeño, limpio, y por sobre todo, muy económico.
Mientras almuerzo me pongo de acuerdo con el guía que me exige contratar el parque, y los porteadores que voy a necesitar. Como voy muy cargado con los equipos electrónicos estoy obligado a llevar 3 porteadores: dos para la carga y uno que llevará la comida para los seis días que pueden durar el ascenso y descenso de la montaña.
Por la tarde salgo a recorrer otros hoteles con el objetivo de averiguar precios, para un posible retorno con clientes en agosto o septiembre.
Mientras hago todas las averiguaciones me acompaña un guía muy amable y servicial llamado Offman, que posiblemente venga mañana.
Regreso al hotel, tomo una ducha y luego me voy a acomodar las cosas que llevaremos durante la expedición, y las que se quedarán aquí en el hotel.
Mañana salimos a las 8:00 hacia la entrada del parque, para seguir hasta el campamento 1.
Aquí también oscurece temprano, por lo tanto, a las 19:30 horas ya me encuentro cenando. La carne sale medio rara, pero es reconfortante si tengo en cuenta que arriba sólo voy a comer arroz todos los días.
Bueno gente, ya empezamos otra pequeña aventura, que en esta ocasión, se desarrolla en tierras africanas. Una vez más haré lo posible para que puedan vivir el día a día de la expedición. No será como el Gran Hermano, pero va con las mejores intenciones y esfuerzos de mi parte para que puedan disfrutarlo como yo lo estoy haciendo. Por el momento, cuando haya que sufrir, espero que sufran conmigo...
Los espero mañana. Les dejo un gran saludo...
Heber |
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Día 4. Fecha: 25 de mayo de 2001.
Dura travesía hasta el campamento 1
Heber viaja por sendas resbalosas y húmedas a bordo de una 4x4, para completar la distancia que separa al campamento 1, Machame Hat, de la entrada al parque. Luego de cuatro horas y media llega a destino. Acampa y se encuentra con una pareja francesa, unos canadiendeses y una chica española.
Primero que nada, feliz día de la patria para todos, aunque esté lejos y las cosas no funcionen en nuestro país, siento que soy un embajador deportivo, y con mucho orgullo.
Vuelvo al relato. Hoy a las 4:30 de mañana escucho una música que me despierta bruscamente. No sabía que cerca del hotel había una Iglesia Islámica. Me duermo recién a las 6:30, horario en el que pensaba levantarme. Afuera llovió toda la noche: ¡lo que me espera en la selva hoy... !
Tomo el desayuno a las 7:30, y a las 8:30 me reúno con la gente para salir hacia la entrada del parque.
Acomodamos todas las cosas sobre un vehículo 4x4 y hacemos los 80 km. de distancia que separan a Arusha del parque.
Llegamos y nos alistamos con los porteadores y el guía. Salimos a las 11:10.
La senda es bastante ancha en un principio, está húmeda y resbalosa. Esto me hace acordar a Oceanía, cuando fui con mi amigo Walter.
Cada vez se cierra más, y por supuesto, se empantana a medida que avanzo. En el camino me cruzo con varias personas y porteadores.
Según los guías, este camino se realiza, con calma, en seis horas, o en cinco, andando rápido. La selva se cierra más, pero gracias a Dios no llueve, sólo hay una bruma que no molesta.
Llegamos al campamento 1 (Machame Hat), a 3000 m., cerca de las 15:35. Mientras tanto, espero a los porteadores y al guía. Más tarde llega una chica española: qué bueno, podré hablar con alguien en nuestra lengua. Ella acostumbra a viajar sola, pero esta vez viene con una pareja de Francia. También encuentro a unos canadienses y a otros que no sé de dónde son -se muestran antipáticos y no saludan: imagino que son ingleses-.
Armo mi tienda para poder hacer la transmisión. A los cinco minutos empieza a llover: ya me parecía que todo estaba saliendo muy perfecto.
Mientras me conecto y envío el material me acercan té y algunas palomitas de maíz. Están haciendo la cena. ¿Qué será? ¿Lo podré digerir? Eso espero, ya que tengo un hambre endemoniado.
Bueno amigos, por hoy es corto el relato, además estoy cuidando algo de baterías ya que está el cielo cerrado para recargar con los paneles solares.
Mañana, en la altura y sin lluvias tropicales, espero poder entregarles un informe más extenso.
Un saludo cordial para todos.
Heber |
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Día 5. Fecha: 26 de mayo de 2001.
Más lluvias en Shira, el campamento 2
Luego de caminar tres horas a través de una subida abrupta, Heber llega al campamento 2, Shira. Más tarde percibe niebla. Comienza a oscurecer, y como todos lo días, las nubes cubren el cielo, se hacen más espesas, y se larga a llover.
Anoche llovió bastante, no paraba y ya creía que en cualquier momento se mojaba todo lo que tenía adentro de la carpa.
La cena fue excelente, no podía creer lo que prepararon. La entrada fue una sopa espectacular con pan y mantequilla. Luego llegó un plato de tallarines con un tuco de verduras y carne molida.
La verdad que estuvo muy bueno. Luego tenía el agua caliente para el té, y mientras lo tomaba leía un libro que me regaló mi amigo José Dibarbera. Siempre me regala uno como cábala para cada viaje. Esta vez estoy sumergido en una gran historia sobre un accidente de montaña en Perú. El libro se llama "Tocando el Vacío", de Joe Simpson. Es una historia que te va llevando, y que sólo el sueño te permite dejarla.
Hoy me despierto a las 6:30, y el desayuno está listo a las 7:45. Una vez más me dejan sorprendido: hay pan, miel, manteca, banana, maracuyá, té, leche, café, huevos revueltos con tomate y pepinos... ¿qué tal, eh?
Desarmamos todo y ponemos a secar las tiendas. Cerca de las 9:00 salimos hacia el campamento 2 (Shira) a 3.750 metros.
Durante el camino me junto con Chuza (la chica española). Hablamos a lo largo de las tres horas que dura la subida. Es una jornada muy corta, pero se debe a que para los porteadores es demasiado abrupto el ascenso.
Empiezan a llegar todos los porteadores, menos los míos. El campo se cubre de niebla y no me queda otra que esperar. Finalmente, llegan una hora y media más tarde. Armo la tienda y conecto los paneles para poder alimentar los equipos y transmitir.
Cada vez hay más niebla. Oscurece pronto. Espero la cena dentro de mi carpa, mientras sigo leyendo el libro. Ahora llueve, como todos los días, suben las nubes y se cubre, luego se hacen más espesas y llueve.
No hay mucho para hacer, pero bueno, este viaje me lo he tomado bastante tranquilo. Uno nunca sabe, no hay que subestimar a la montaña, así que "pole, pole" (despacio, despacio).
Bueno gente, gracias por seguirme en mi penúltima montaña de este ambicioso proyecto.
Hakuna Matata (un saludo para todos...)
Heber
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Día 6. Fecha: 27 de mayo de 2001.
24 horas de descanso
En un día cubierto por una constante llovizna, Heber comió, leyó y hasta escuchó música. Pero su mente sigue puesta en la cima. "En un momento alcancé a ver el Kilimanjaro", se entusiasmó.
Una vez más la cena de anoche me sorprende: arroz y patitas de pollo y una excelente sopa que no sé de qué era, pero estaba muy buena. Desde muy temprano empezó a llover, y parece que no quiere dar tregua.
Hoy por la mañana no era muy alentadora, seguía una pequeña llovizna con sol por encima de la niebla. En un momento alcancé a ver el Kilimanjaro, pero fue solo un momento. El desayuno fue igual al de ayer. Es bueno comer bastante bien en estos lugares y más cuando estás encerrado y es lo único que puedes hacer.
Terminé el desayuno y hasta el momento no he podido salir de la tienda más que para ir al baño. Es increíble, no paró de llover y esto ya es peor que Oceanía. Es una llovizna muy fina pero constante... ya no sé que hacer, me falta poco para terminar el libro y la música ya me cansó.
Cerca del mediodía viene Chuza, la chica española, y nos ponemos hablar hasta el almuerzo, por lo menos ya he matado una parte del tiempo. Desde esta mañana he puesto a cargar las baterías pero es muy poca la energía recuperada ya que el cielo estuvo cubierto todo el día.
Hoy no tengo mucho para contarles, estuve encerrado todo el día sin poder hacer algo productivo. Hoy he pensado mucho en aquel día que hice cumbre en el Everest, del que hoy se cumplen 2 años. Me viene a la mente hermosos recuerdos de aquellas elevadas montañas, pero sólo puedo hacer, más que pensar en las cosas que hice en las que haré a mi regreso.
Bueno gente, lamento mucho el relato de hoy, pero es lo único para contar. Espero que mañana al llegar al último campamento antes de ir a la cumbre tenga varias cosas para comentarles y mostrarles. Los espero. Un saludo cordial desde la tienda bajo la lluvia. Heber
Heber |
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Día 7. Fecha: 28 de mayo de 2001.
Cara a cara con "El león africano"
Heber parte hacia la base del glaciar Arrow, donde se encuentra el campamento 3. La lluvia lo acompaña durante el primer tramo del recorrido. Luego, desaparece y deja lugar a una nevada que se intensifica a cada paso. Llega a la base y ve "surgir una magnífica pared detrás de las nubes: el Kilimanjaro, con sus morrenas, sus seracs (grandes masas de hielo y nieve) y sus cascadas".
Nos levantamos 7:30 y todavía llueve desde la noche anterior. Se abre el cielo de repente por un minuto y luego se vuelve a cerrarse. Desarmamos campamento y en esta ocasión se nos une un guía de otro grupo con su porteador y Chusa (la chica española). Ahora todos formamos un solo grupo.
Partimos hacia el campamento 3, base del glaciar Arrow (de 4850 m.). Luego de dos horas de caminata llegamos a Lava Tower (4500 m.). A partir de aquí la lluvia desaparece y empieza a nevar. La nieve es cada vez más intensa y comienza a acumularse. Llegamos al campamento y armamos las tiendas, que estaban húmedas -o mejor dicho, mojadas- sobre la nevada, y nos recostamos sobre el hermoso pantanal de nuestra tienda. A los 20 minutos nos sorprenden los porteadores con un té.
Mientras dejamos correr la tarde empezamos a alucinar con los hermosos safaris que queremos hacer cuando terminemos nuestra expedición.
Luego de un par de horas, con la esperanza aún intacta, una magnifica pared surge detrás de las nubes: el Kilimanjaro, con sus morrenas, sus seracs (grandes masas de hielo y nieve) y sus cascadas.
Poco a poco se levanta la espesa niebla y podemos divisar el monte Meru, con un banco de nieve en sus laderas.
Lentamente se abre, y un bello atardecer nos acompaña hasta la hora de la cena. Una vez más, nos sorprenden (los porteadores) con un menú que
consta de una sopa, como entrada, un estofado de carne con verduras, y de postre, bananas.
Esta noche saldremos a la una de la mañana (19:00 en la Argentina) y mientras ascendamos con el guía los 1000 metros restantes hacia la cumbre, los porteadores bajarán todo el equipo hasta otro campamento, es decir, otra ruta de descenso. La ruta que estamos siguiendo ahora es Machame, con una
variante: subiendo por el glaciar Arrow. Cuando estemos en la cumbre descenderemos por otra ruta llamada Mweka para legar a este mismo
campamento, y así, continuar al siguiente día hasta un pueblo llamado Moshi.
Mientras tanto disfrutaremos de una muy buena noche y a trataremos de dormir para alistarnos y salir.
Mañana les cuento qué sucedió.
Heber |
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Día 8. Fecha: 29 de mayo de 2001.
Cumbre en el Kilimanjaro
Tras unascenso complicado -hasta el guía dudó en seguir adelante-, Heber cumplió su sexta meta: la cumbre del Kilimanjaro. Feliz por el resultado de la expedición, ya está planeando su último gran objetivo: la Antártida.
Cuando se detuvo la nevada, el cielo se despejó totalmente mostrándonos la cara que escalaríamos. El ascenso estará complicado con la nieve polvo que se acumuló. Nos dormimos cerca de las 21:00, y solo tenemos 4 horas para descansar.
Salimos a las 2:00 de la mañana. El grupo se formó con Chuza , Peter, su guía, mi propio guía, Sanare y yo. Comenzamos el ascenso con bastante nieva acumulada. Empieza por una pendiente suave sobre una morrena nevada. Llegamos a la base de una pared y comenzamos el ascenso. La pared tiene pasos de roca que con nieve en polvo se torna peligrosa. En algunos momentos el guía duda, y sin ofenderlo le digo que cuente conmigo para seguir adelante, pero siempre se niega, ellos son los guías y deben ir primero.
Llegamos a un lugar con una pequeña placa de hielo. Parece dificultarse pero lo superamos rápidamente. La noche está bastante serena y parece que nos va a regalar un excelente día de cumbre. Ganamos altura y nos encontramos con varios pasos de roca complicada y expuesta, que con nieve encima nos hace dudar a cada paso que damos.
Luego de 5 horas de escalada la claridad nos sorprende muy cerca de la arista que va hacia la cumbre. Superamos algunos pasos de roca con hielo y a las 7:00 nos montamos sobre la arista. El sol aparece con todo su esplendor y podemos ver hacia el horizonte la sombra de Kilimanjaro. Asombrados de tal espectáculo hacemos muchas fotografías y video.
Ya estamos cerca de la cumbre y a paso lento ascendemos el tramo final que transcurre por una pendiente de nieve que nos deja en la antecumbre.
A partir de este punto en 10 minutos llegamos al punto más elevado del continente africano, Uhuru Peak de 5.895 metros. Es el Monte Kilimanjaro. Son las 8:25 cuando nuestra emoción nos invade en este elevado punto con una vista majestuosa hacia la sabana africana. No paramos de hacer fotos, hacia donde giremos la vista es impactante. Desde aquí podemos ver el cráter y las distintas formaciones de esta montaña.
Hemos seguido la vía del Glaciar Arrow, tiene pequeñas dificultades, pero es mejor que ir por las vías convencionales y más para una montaña tan sencilla como Kilimanjaro. Muchos turistas llegan a este punto siguiendo la vía Marangu, también llamada Coca-Cola (ya se imaginarán porqué). Nosotros realizamos el descenso por una parte de esta vía, pero luego nos desviamos y bajamos por la vía Mweka.
Desde la cumbre hasta el campamento Mweka hay 4 horas de duro descenso. Este campamento ya se sitúa sobre una pequeña selva abierta. Luego de una gran jornada de 12 horas de ascenso y descenso combinado con montaña y selva, nos ofrecen de cena tallarines con pollo. Todo esto combinados con gaseosa termina en una jornada excelente donde nuestros cuerpos se relajan hasta la mañana siguiente.
Estoy feliz de haber conseguido la sexta montaña de las siete para mi ambicioso proyecto. Me despido por hoy y les mando un gran abrazo a todos.
Heber |
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